Carta al presidente Joe Biden para pedir ayuda urgente al pueblo cubano


President Biden Returns To The White House From Camp David

Photo: Getty Images

Tras siete días de protestas continuas en Cuba, la comunidad cubana y cubano-americana sigue empujando por diferentes flancos al poner presión al gobierno y específicamente al presidente Joe Biden.

De esta manera se expresó Enrique Santos hacia el presidente Joe Biden, para que use todo su poder ejecutivo para ayudar a liberar del yugo comunista a los cubanos que padecen de este cáncer social por los últimos 60 años. En este video Enrique le expone su punto de vista y su propuesta concisa para lograrlo.

Estimado Sr. Presidente:

Sé que está bien informado de la situación actual en Cuba, por lo que no perderé su tiempo con esos detalles. También sé que es usted un buen hombre. Y también me conoce, ya que le di la bienvenida en mi programa de radio cuando necesitaba hablar con mi audiencia para promover su candidatura.

Esa misma audiencia a la que deseaba llegar durante su campaña, ha estado llamando a mi programa de radio sin parar, toda la semana, exigiendo que se haga más para ayudar al pueblo cubano, que por fin se pronuncia en una sola voz contra el régimen y muere por hacerlo. He recibido mensajes constantes y videos desgarradores de niños secuestrados a la fuerza de sus hogares, golpeados y mutilados si se niegan a ir y apoyar al régimen contra sus propios familiares.

¡Y el mundo simplemente mira! Por favor, comprenda, como cubanoamericano orgulloso, su dolor es el mío, y escuchar sus súplicas desesperadas y recibir innumerables videos de personas influyentes, artistas y ciudadanos comunes que informan desde el frente y son testigos de la fuerza total de un estado militar bien armado que silencia a todos sus ciudadanos desarmados por toda la isla, es simplemente demasiado para soportar.

Pero aún lo hago por los 11 millones de cubanos en la isla y en el extranjero, que han pasado los últimos 62 años viendo morir a sus seres queridos por fusilamientos sin juicio, o arrojándose desesperadamente al Estrecho de Florida en balsas, porque es una apuesta que rinde mejores resultados, que esperar morir en la isla, aislados del mundo, esclavizados y traficados a turistas y otros países que estén dispuestos a pagar al gobierno cubano por sus “excelentes” servicios médicos, por ejemplo.

Sé que sus senadores y representantes cubanoamericanos le han informado bien, así que perdóneme si soy tan extenso, pero la razón por la que los cubanos somos tan efusivos es porque la lista de injusticias brutales es tan larga. Para la comunidad cubanoamericana, que orgullosamente ha servido en nuestras fuerzas armadas y defendido nuestra libertad e ideales democráticos en el exterior, o que se ha sumado a la lucha por la justicia en Haití, Venezuela, Colombia, Nicaragua o en cualquier lugar donde la gente esté sufriendo a manos de gobiernos totalitarios, la incapacidad de apoyar una batalla a solo 90 millas de nuestras costas, y donde nuestra familia es brutalmente silenciada, es simplemente demasiado dolorosa. Pero esto va más allá de una crisis política, se trata claramente de una crisis humanitaria y todos buscan ayuda.

Le agradezco su postura sobre no permitir las remesas, ya que solo ayudarían a la dictadura. Y estoy de acuerdo con la consideración de la intervención a través del acceso a internet, que también es tan importante en este momento, ya que se están cortando para controlar la difusión de información y pruebas de la represión violenta que se está produciendo. Tampoco tiene sentido proporcionar vacunas Covid-19, ya que el gobierno solo las distribuiría a los "clientes que pagan", una vez más a expensas de su gente.

No soy un político, ni un experto en relaciones internacionales, simplemente un comunicador con el corazón palpitante que pide que no nos quedemos callados sobre Cuba ahora. Hacerlo sería un crimen contra la humanidad en sí mismo, muy parecido a las atrocidades cometidas contra nuestros hermanos y hermanas judíos. Si permanecemos en silencio, entonces somos cómplices de otro genocidio, esta vez en nuestro propio hemisferio.

Usted ha visto las marchas por diferentes ciudades de Estados Unidos y ahora frente a la Casa Blanca; son las súplicas desesperadas de personas divididas durante demasiado tiempo por este régimen, obligadas a emigrar por todo el mundo para ayudar a sus familias a conocer la libertad algún día. Ese día nunca ha sido más inminente que ahora y merecemos una respuesta internacional unificada contra esta brutal dictadura. Le solicito respetuosamente que se reúna con los líderes cubanos exiliados para compartir sus mensajes y amplificar sus voces a la comunidad internacional. Trabajemos juntos para lograr un cambio definitivo para Cuba. Personalmente, con mucho gusto puedo ayudar a organizar este grupo de líderes comunitarios y comunicadores influyentes.

Señor Presidente, el pueblo cubano está pidiendo ayuda al mundo, por un cambio, ¡por la “Libertad”! ¿Cómo no responder? ¿Qué le digo a mi audiencia ahora?

Gracias sinceramente por su tiempo y consideración, y que Dios bendiga a América y ayude al pueblo cubano.

Muy respetuosamente,

Enrique Santos


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